Organizar el estudio para oposiciones es más difícil que la propia oposición
Es una historia que se repite constantemente en los grupos de opositores. Alguien empieza con toda la energía del mundo, se hace un Excel brutal con el temario dividido por semanas, jura que va a estudiar tres horas al día, y a las cuatro semanas… ha desaparecido del grupo de WhatsApp.
No es falta de voluntad. Es que el plan era irrealista desde el minuto uno.
Organizar el estudio para oposiciones no va de ser muy disciplinado. Va de diseñar un sistema que no se rompa cuando la vida se complica, porque se va a complicar.
El primer error que comete casi todo el mundo
Estudiar en bloques de tres horas los fines de semana y casi nada entre semana. Es el enfoque universitario, y para oposiciones funciona fatal.
No hay datos oficiales sobre tasas de abandono, pero la mayoría de preparadores coinciden en que más de la mitad de los opositores abandona antes de presentarse. Y cuando lees las historias de los que abandonaron, el patrón suele ser el mismo: empezaron fuerte, llegó una semana mala, perdieron el ritmo y nunca volvieron a retomarlo.
El problema no era la semana mala. Era que el plan no tenía margen para las semanas malas.
Menos horas, más días
En los foros se ven dos perfiles: opositores que estudian nueve horas a la semana en tres bloques y otros que hacen veinte minutos cada día. Los segundos, según lo que cuentan, llegan mejor preparados al examen. Y lo que es más importante: llegan.
La razón no es mágica. Cuando distribuyes el estudio en sesiones cortas y frecuentes, el cerebro tiene tiempo de consolidar lo aprendido entre sesión y sesión. Los maratones de estudio te dan la sensación de haber trabajado mucho, pero buena parte de eso se evapora antes del fin de semana.
Un caso que leí en un foro de opositores: una chica que preparó Auxiliar AGE mientras trabajaba a jornada completa y con una niña pequeña. No podía permitirse más de media hora al día. En vez de ver eso como un problema, lo convirtió en su método: veinte minutos de preguntas tipo test cada noche, sin falta. Tardó nueve meses, pero aprobó. Otra persona del mismo hilo, que intentó el enfoque de “los sábados me encierro a estudiar”, llegó al examen con los primeros temas bien y los últimos sin tocar.
”Pero veinte minutos es muy poco”
Entiendo la objeción. Se siente ridículo ponerse a estudiar veinte minutos y parar. Parece que no estás haciendo nada serio.
Dos cosas. Primera: veinte minutos de práctica activa con preguntas tipo test son más efectivos que dos horas leyendo apuntes sin ningún tipo de autoevaluación. Segunda: no tiene que ser siempre veinte minutos. Algunos días tendrás más tiempo y lo aprovecharás. Pero el mínimo tiene que ser algo que puedas cumplir incluso cuando estás cansado, cuando llegas tarde a casa, cuando tienes visita el domingo.
El mínimo sostenible es tu seguro contra los días malos. Y los días malos van a venir.
”No tengo tiempo”
Es la excusa más común. Y casi siempre, cuando analizas una semana típica con honestidad, el tiempo aparece. No en bloques grandes, sino en huecos pequeños: el trayecto al trabajo, la hora de comer, los veinte minutos antes de dormir.
No estoy diciendo que sea fácil. Estoy diciendo que si esperas a tener tiempo libre para ponerte a estudiar, probablemente nunca te pongas.
Cómo estructurar la semana de forma realista
No te voy a dar una tabla con horas exactas porque depende mucho de tu situación. Lo que sí puedo darte es un esquema que funciona para la mayoría:
De lunes a viernes, un bloque corto de práctica con preguntas. Veinte minutos es suficiente si eres constante. Treinta está bien si puedes. La idea es que sea algo que hagas casi en piloto automático, como cepillarte los dientes.
El sábado, si tienes tiempo, dedica una sesión más larga a leer un tema nuevo de forma comprensiva. No a memorizarlo, solo a entenderlo. Una hora, sin agobios.
El domingo, descansa de verdad. No me refiero a “solo voy a repasar un poco”. Me refiero a no abrir el temario. Tu cerebro lo necesita y tú también.
Con esto estás hablando de unas tres horas y media a la semana. Es lo que parece poco pero que, mantenido durante meses, te lleva a presentarte al examen con el temario cubierto.
El orden importa más de lo que crees
No empieces a memorizar el artículo 1 de la Constitución el primer día. Empieza por entender la estructura del examen: cuántas preguntas son, de qué temas salen más, cómo se puntúan los errores.
Para Auxiliar Administrativo del Estado, la Constitución es la que más preguntas concentra (entre ocho y doce en convocatorias recientes), seguida de la Ley 39/2015 de Procedimiento Administrativo y la Ley 40/2015 del Régimen Jurídico del Sector Público. Si tienes poco tiempo, ahí es donde tienes que poner el foco.
Esto no significa ignorar el resto del temario. Significa ser estratégico con la energía que tienes.
Primero entender, luego practicar, luego repasar
El proceso que mejor funciona, según la investigación en ciencia del aprendizaje y lo que confirman los opositores que aprueban, es este:
Lee el tema una vez para entenderlo. No para aprenderlo, solo para hacerte una idea de qué va. Luego haz un pequeño resumen con tus palabras, aunque sea en un papel, aunque sea feo. Ese proceso de transformar la información a tu propio lenguaje vale más que releer el texto diez veces.
Después de eso, empieza a hacer preguntas tipo test sobre ese tema. Muchas preguntas, y no pasa nada si te equivocas, de hecho mejor que te equivoques ahora que en el examen. Cuando repases una semana después, dos semanas después, un mes después, el sistema te irá diciendo qué necesitas repasar y qué ya tienes consolidado.
Para esto es exactamente para lo que creamos Oposita Smart: el sistema programa automáticamente los repasos según cómo te han ido las preguntas, así no tienes que decidir tú qué repasar cada día (que es una de las cosas que más tiempo consume y más ansiedad genera).
Cuánto tiempo vas a necesitar, en serio
Aquí viene lo que no te suele contar nadie: depende mucho de tu punto de partida y de la calidad de tu método, pero para Auxiliar AGE, si empiezas desde cero con un método eficiente, estás hablando de seis a nueve meses estudiando de forma constante.
Si ya tienes conocimientos previos de derecho administrativo o has preparado una oposición similar antes, puede ser menos. Si el método que usas no es eficiente (muchas horas leyendo, poca práctica), necesitarás más tiempo para el mismo resultado.
Lo que no tiene sentido es intentar hacerlo en dos meses machacando. En los grupos se leen historias de gente que lo intentó y llegó al examen exhausta, con los últimos temas mal preparados y sin capacidad de concentración en el momento crítico.
Una cosa que cambia todo
Tener claro por qué lo estás haciendo. No me refiero a un mantra motivacional. Me refiero a algo concreto: qué cambiaría en tu vida si apruebas, qué estás dispuesto a dejar de hacer durante los próximos meses para conseguirlo.
Cuando las semanas se ponen difíciles, y se van a poner, ese para qué es lo único que funciona. No las frases bonitas, no los grupos de estudio virtuales, no las aplicaciones con racha de días. Solo tú y la razón por la que empezaste.
Lo demás, el método, las herramientas, el plan, es lo que te hace llegar de forma eficiente. Pero tienes que querer llegar.